LA RESILIENCIA EN EL DÍA A DÍA
De un tiempo a esta parte, se está utilizando mucho el término resiliencia en el día a día , este término, y desde mi formación como Ingeniero, siempre lo había utilizado en referencia a los materiales, y no es otra cosa mas que la característica que tienen algunos materiales para volver a su estado inicial cuando se para la perturbación a la que se ha sometido.
Aparte de este significado, la resiliencia ha venido utilizándose mucho, sobre todo tras la época de crisis que comenzó aproximadamente hace unos 10 años, y no es otra cosa mas que el hecho de que una persona, sea capaz de asumir las malas noticias y llegar incluso verle el lado positivo.
UNA PERSONA RESILIENTE SIEMPRE SERÁ ALGO POSITIVO EN TODA ORGANIZACIÓN
El ser humano, debe estar preparado a superar las adversidades con las que se encuentra en el día a día, de hecho, es lo que hacemos continuamente desde que nos despertamos hasta que nos acostamos.
En toda organización, una persona resiliente favorece el clima laboral y será capaz de canalizar todo lo sucedido de una manera adecuada de manera que el equipo será capaz de interpretar todo lo que suceda de una manera objetiva y no cayendo en errores típicos en las organizaciones como :
Exagerar
Sacar conclusiones precipitadas
Generalizar
QUÉ DEBES DE INTENTAR PARA SER RESILIENTE EN TU TRABAJO O NEGOCIO
Estar atentos a nuestras emociones: es importantísimo estar pendientes de todas nuestras emociones, sobre todo en los momentos de tensión. Debemos de tener en todo momento presentes nuestros temores y puntos débiles. De este hecho, dependerá el que seamos capaces o no de poder tener una actitud positiva cuando nos enfrentamos a ellos.
Controlar la tensión y dudas: en nuestro día a día, y por mucho que no queramos, nos enfrentamos siempre a momentos de estrés e incertidumbre, y las personas resilientes, son especialistas en trabajar en estas circunstancias y son capaces de que todos estos momentos duros y especialmente negativos, no les afecten en exceso.
Tener empatía con los demás: Si somos resilientes en el trabajo, sabremos adaptarnos de manera positiva a los cambios que se produzcan, aunque estos cambios no sean siempre positivos, y si conseguimos esto, tendremos menos posibilidades de pasarlo mal. Ante una novedad negativa, siempre surgirán disputas, ser capaz de realizar una escucha activa y ponerme en el pellejo de los demás, nos evitará disputas y malentendidos con los compañeros.
No precipitarse: El deseo de conseguir resolver los problemas en el menor tiempo posible nos hace muchas veces a llegar a obtener conclusiones erróneas y decisiones precipitadas, y en un trabajo, empresa o negocio, la precipitación es el peor enemigo. Por todo esto, paciencia y capacidad de espera son características esenciales cuando en tu organización se prefieren los objetivos a medio o largo plano a los resultados del momento que siempre son mas efímeros e irreales. Por todo esto, es imprescindible que la dirección de la empresa marque el rumbo necesario para controlar los impulsos.




